Cómo conseguir reseñas en Google sin que te las borren
Se puede empezar de cero y se puede hacer bien. Lo que no se puede es comprarlas, y explicamos por qué te sale más caro.
La aritmética que explica el apuro
Si querés sostener un promedio de 4,8, cada reseña de una estrella que recibís necesita diecinueve de cinco para volver al mismo número.
Esa cuenta explica todo. Un negocio con cinco reseñas se desploma con una mala. Uno que junta reseñas todo el tiempo absorbe la misma mala sin moverse. No se trata de llegar a un número: se trata de que lleguen de forma constante.
Google además mira que sean recientes. Una ficha con cuarenta reseñas de hace tres años transmite algo distinto a una con veinte de este mes.
De dónde salen si todavía no tenés clientes nuevos
Todos estos son legítimos: son personas que realmente tuvieron una experiencia con vos.
Clientes de antes
Los que atendiste hace seis meses o dos años siguen pudiendo dejar reseña. Nadie te pide que sea reciente, y es la fuente más grande que tenés sin usar.
Usuarios de tus sistemas
Si desarrollaste algo que otros usan todos los días, cada organización que lo usa tuvo una experiencia real con tu trabajo.
Quien recibió tu diagnóstico
Si diste un diagnóstico gratuito y la persona se llevó algo útil, eso es una experiencia con tu servicio aunque no te haya contratado.
Trabajos sin cargo
Las organizaciones a las que ayudaste gratis son clientes igual. El trabajo existió, la relación existió.
Proveedores y colegas
Alguien con quien trabajaste puede hablar de cómo trabajás. Es una relación profesional real, no un favor inventado.
Trabajos chicos
Una consulta resuelta, una web arreglada, una duda contestada. Cuenta, y suele ser la gente más dispuesta a devolverte el gesto.
Dónde está el límite
La regla de Google es simple: la reseña tiene que venir de alguien que tuvo una experiencia real con tu negocio, y no podés darle nada a cambio.
Eso deja afuera dos cosas que se hacen mucho. Pedirle a un amigo o a un familiar que nunca fue tu cliente que te deje cinco estrellas es una reseña falsa, aunque la escriba una persona real. Y ofrecer un descuento o un sorteo a cambio de la reseña es incentivarla, que también está prohibido.
Comprarlas es directamente lo peor. Google las detecta cada vez mejor, te las borra, y si insistís puede sancionar la ficha entera. Además se notan a la legua: llegan todas juntas, dicen lo mismo, y vienen de cuentas sin historial. Perdés la ficha que tardaste años en construir por veinte reseñas que no le creyó nadie.
Cómo pedirla para que no te digan que no
Elegí el momento
Justo después de que la persona quedó conforme, no tres semanas más tarde. La disposición a hacerte un favor tiene fecha de vencimiento.
Pedila una vez
Una sola. Insistir convierte un favor en una molestia, y quien iba a dejártela termina no dejándola.
Que sea de un toque
Mandá el enlace directo a la pantalla de calificación, no a tu ficha. Cada paso extra pierde una parte de los que sí querían dejarla.
Contestá todas
Las buenas y las malas. Google lo recomienda, y una buena respuesta a una crítica convence a quien la lee más que diez elogios.
Empezá por una lista de veinte nombres
Este es el ejercicio concreto. Sentate y escribí veinte personas que tuvieron una experiencia real con tu trabajo: clientes viejos, gente que usa lo que hiciste, alguien a quien le resolviste algo.
Escribiles de a pocos por semana, con un mensaje personal y el enlace directo. Si contesta una de cada tres, en dos meses tenés siete reseñas reales. Eso ya te cambia la ficha, y no infringiste nada.
Si querés que el pedido salga solo de acá en adelante, mirá cómo lo automatizamos con QR y tarjeta NFC.
Miremos tu ficha y la de los que están arriba tuyo
En 20 minutos comparamos y definimos qué te falta para competir en el mapa.