Menú digital con QR para tu local
El cliente escanea y ve la carta actualizada al instante, con fotos y precios de hoy. Cambiás un precio en segundos y ya está en todas las mesas.
La carta impresa nace desactualizada
El problema de la carta de papel no es que sea fea. Es que el día que aumenta un proveedor tenés dos opciones malas: cobrar distinto a lo que dice la carta, o mandar a imprimir de nuevo.
La primera genera el reclamo en la mesa, que es la peor forma de arrancar una cuenta. La segunda es un gasto que vuelve cada dos o tres meses, y que además tarda: entre que mandás el archivo y te llegan las cartas pasa una semana en la que seguís con las viejas.
Y está el plato que se terminó a las nueve de la noche. En papel no hay forma de decirlo salvo que el mozo lo repita en cada mesa.
Qué resuelve
Precios al día
Cambiás uno desde el celular y queda actualizado en todas las mesas al instante. Sin imprenta y sin espera.
Sin stock, sin problema
Marcás el plato como no disponible y deja de mostrarse. El cliente no pide algo que no hay.
Fotos que venden
La foto sube el ticket promedio más que cualquier descripción. En papel no entran; acá sí.
Cartas por momento
Desayuno, almuerzo, happy hour y cena, cada una mostrándose sola en su horario.
Varios idiomas
Si recibís turistas, la misma carta en otro idioma sin imprimir una segunda versión.
Qué mira la gente
Qué secciones se abren más y qué platos se miran y no se piden. Es información que la carta de papel nunca te dio.
Cómo se pone en marcha
Cargamos tu carta
Nos pasás la que tenés, en el formato que sea, y la cargamos nosotros. No te dejamos con una planilla vacía y suerte.
Diseño con tu marca
La carta se ve como tu local, no como una plantilla genérica con tu logo arriba.
QR para las mesas
Diseñamos el soporte: adhesivo, cartelito de mesa o el QR impreso en la carta física si querés tener las dos.
Vos la editás
Precios, platos, fotos y disponibilidad los cambiás vos desde el celular. Si depende de mandarnos un mensaje, en dos meses está desactualizada.
Un aviso honesto sobre el QR
El menú digital no le gusta a todo el mundo. Hay clientes, sobre todo de más edad, que prefieren el papel, y hay locales donde la señal adentro es mala y el QR termina siendo una molestia.
Por eso lo que mejor funciona casi nunca es reemplazar: es convivir. Unas pocas cartas impresas para quien las pida y el QR para el resto. Vos seguís cambiando precios sin reimprimir, porque las cartas de papel que quedan son pocas y las cambiás cuando toca.
Si alguien te dice que el QR reemplaza el papel siempre y en todos los casos, no estuvo nunca un sábado a la noche en un salón lleno.
Preguntas sobre menús digitales
¿El cliente tiene que instalar algo?
No. Apunta la cámara del celular al QR y se le abre la carta en el navegador, como una página web cualquiera. Cualquier teléfono de los últimos años lo hace desde la cámara, sin aplicación aparte.
¿Puedo cambiar los precios yo mismo?
Sí, y es lo más importante de todo. Una carta digital donde cada cambio depende de escribirle a alguien es peor que la de papel, porque encima da la sensación de estar al día cuando no lo está. Los precios, las fotos y la disponibilidad los manejás vos desde el celular.
¿Sirve para tomar pedidos también?
Se puede sumar, pero conviene pensarlo. El pedido desde la mesa funciona muy bien en locales de alto volumen y rotación rápida, y funciona bastante mal donde la atención del mozo es parte de lo que la gente viene a buscar. Arrancá por la carta, medí, y después decidís.
¿Qué pasa si se cae internet?
La carta no se ve, así de simple. Por eso siempre recomendamos tener algunas impresas de respaldo, y por eso el QR conviene que apunte a algo liviano que cargue rápido incluso con mala señal. Una carta digital de diez megabytes en fotos es inservible en un sótano.
¿Me sirve si tengo un local chico?
Si tu carta casi no cambia, quizás no lo necesitás. Si cambiás precios seguido, si tenés platos del día o si se te terminan cosas a mitad del servicio, ahí rinde enseguida y el ahorro de imprenta solo ya lo justifica.
Pasanos tu carta actual
La cargamos nosotros y te mostramos cómo queda antes de que decidas nada. El diagnóstico queda para vos aunque no contrates.