Seis preguntas antes de contratar una página web

Ninguna es sobre diseño. Son las que determinan si dentro de dos años la web es tuya o seguís dependiendo de alguien.

El problema no aparece al principio

Cuando contratás una web mirás el diseño, el precio y el plazo. Es razonable: es lo que se ve.

Los problemas reales aparecen dos años después, y siempre son los mismos. Querés cambiar un precio y no podés. Te peleás con quien te la hizo y descubrís que el dominio está a nombre de él. Querés cambiar de proveedor y no hay forma de llevarse nada.

Estas seis preguntas se hacen en cinco minutos y evitan todo eso.

Las seis

¿A nombre de quién queda el dominio?

Tiene que quedar al tuyo, registrado con tu cuenta. Es la más importante de todas: el dominio es la dirección de tu negocio y todo lo que Google acumula queda pegado a ella.

¿Qué puedo cambiar yo?

Precios, fotos, horarios y productos tienen que ser editables por vos. Si cada cambio depende de mandar un mensaje, en tres meses está desactualizada.

¿Qué me llevo si me voy?

El sitio, los accesos y los contenidos. Si la respuesta es que no te llevás nada, ahí tenés la respuesta a todo lo demás.

¿Queda conectada a Google?

Sitemap enviado, Search Console configurada, ficha de Maps vinculada. Es el paso que más se saltea y sin él la web no la encuentra nadie.

¿Cómo se ve en el celular?

Pedí ver un trabajo anterior desde tu teléfono, no en la computadora del que te la vende. La mayoría de tus visitas van a entrar desde ahí.

¿Tiene certificado de seguridad?

Sin él el navegador avisa "no segura" antes de que la persona vea nada. Hoy es gratis, así que no hay excusa para que falte.

La del dominio merece un párrafo aparte

Es la que más problemas causa y la que casi nadie pregunta. El dominio se registra a nombre de alguien, con una cuenta y una tarjeta, y quien figura ahí es el dueño real.

Si figura tu proveedor, el día que se termina la relación tenés dos opciones: negociar para que te lo transfiera, o empezar de cero con otra dirección. Empezar de cero significa perder toda la antigüedad y toda la posición que Google le había dado.

La forma de evitarlo es simple: registrás vos el dominio, con tu cuenta y tu tarjeta, y le das acceso al que te hace la web. Cuesta lo mismo y el control queda de tu lado.

Dos respuestas que son señal de alarma

"Te la posiciono primero en Google." Nadie puede garantizar eso. Se puede trabajar para mejorar la posición, y lleva meses. El que te promete el primer puesto en dos semanas te está mintiendo o va a usar métodos que después te penalizan.

Un precio cerrado sin preguntarte nada. Una web de una página informativa y una con turnos, cobros y catálogo no cuestan lo mismo ni de cerca. Quien te cotiza sin preguntar qué tiene que lograr el sitio, está cotizando otra cosa.

Si querés ver cómo respondemos nosotros estas seis, están contestadas en la página de desarrollo web.

Hacenos estas seis preguntas a nosotros

Están contestadas arriba, pero si querés te las respondemos en persona y sin compromiso.